15/12/18 – SIN lugar a dudas Puerto Rico es cuna de salseros de buena cepa. En todas partes del planeta este género ha sonado y ha puesto a mover el esqueleto a miles de personas. Desde la época de los grandes bailables al presente, hemos sabido cosechar formidables intérpretes que han puesto nuestro nombre y nuestra bandera en alto, bien sea nacidos y criados en Borinquen, o de descendencia boricua.

Este es el caso de Marco Antonio Muñiz, mejor conocido como Marc Anthony, quien en la noche del viernes dejó demostrado que es uno de los mejores artistas de su género, cuando dio inicio a su gira “Legacy”.

Poco después de las 9:30 de la noche comenzó el concierto ante un abarrotado coliseo. En el escenario, un gran telón con la imagen de Marc y de fondo, un medley de algunos de sus éxitos. El telón fue desapareciendo, hasta aparecer en escena el ídolo de muchas y muchos. Arrancó con el éxito “Valió la Pena” y de inmediato desató la euforia de los presentes.

“¡Buenas noches!”, dijo emocionado al darles la bienvenida.

 “Es difícil llegar a Puerto Rico y que estén sentados”, dijo invitando al público a bailar sus canciones.

Y agregó:

 “Esta noche tengo un par de inventos. Espero les gusten. Si se saben ésta próxima canción, cántenla conmigo”.

De ese momento en adelante Marc Anthony transmitió fuerza y energía. Su voz y su calidad interpretativa tienen el mismo poder que al inicio de su carrera, hace más de veinte años. Entre su repertorio, el cual contó con trece temas, se encontraba “Y Hubo Alguien”, “Te Conozco Bien”, “Tu Amor Me Hace Bien” y por supuesto, su gran éxito “Vivir Mi Vida”, tema con el cual le dio cierre a su magistral concierto y en el que estuvo acompañado del “Caballero de la Salsa”, Gilbertito Santa Rosa.

 

Uno de los momentos mágicos de la velada, fue cuando Marc hizo un duelo tocando batería, junto a su percusionista Jesse Caraballo, donde demostró que su habilidad va más allá del canto. Como es usual, lo acompañó una impresionante orquesta, la cual estuvo dirigida por el maestro Angel Fernández.

De principio a fin, Marc Anthony mantuvo a un público de pie, bailando y cantando todos sus éxitos. Antes de finalizar, interpretó el éxito “Preciosa”, de Rafael Hernández, el cual le provocó lágrimas a él y a su público, que no paraba de aplaudirle. Cabe destacarse que Gilberto Santa Rosa, quien se encontraba entre los espectadores, compartió en tarima con su colega.

Indiscutiblemente, Marc Anthony es un gigante, no solo de la salsa, pero también de la música latina en general. Al despedirse agradeció al público puertorriqueño que se quedó al borde de su asiento, como quien no quiere despedirse de un gran amigo.

Por Yarima González

(Fotos: Luis López Maldonado)