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01/02/18 – CINCO cárceles de mujeres en México se interesaron en establecer el método de Psicoiballet que, en colaboración con el Departamento de Corrección y Rehabilitación de Puerto Rico, ofrece Juliana Ortiz desde hace tres años como parte de su programa emocional a confinadas.

La coreógrafa y bailarina puertorriqueña – lleva alrededor de 20 años de trayectoria en la industria del baile, y ha acompañado en el escenario a reconocidos artistas como Luis Fonsi, Ednita Nazario, Pitbull, Thalía, Juan Luis Guerra y David Bisbal, entre otros – explica que Psicoballet es un método psicoterapéutico.  La integración del ballet con técnicas psicológicas en un sistema integral en el que intervienen la música, danza, expresión corporal, pantomima y la dramatización, “es el único de esta índole en toda Latinoamérica que se realiza en instituciones penales de mujeres”.

Para Juliana, aportar en la rehabilitación de las confinadas de su País, “es un orgullo inmenso”. Máxime cuando se recibe una invitación de otros países “que desean establecer este método y confían en mi programa para el desarrollo emocional de sus reclusas”. (“En cierto modo siento que voy en representación de mi Isla”, indica).

Fue precisamente con un video subido a redes sociales, donde se presenta una clase de baile con las confinadas puertorriqueñas, que acaparó la atención de funcionarios e instituciones de otros países, quienes de inmediato se interesaron en los beneficios del sistema y le extendieron una invitación.

 “Lleva muchos años usándose con pacientes con discapacidades severas motoras y mentales, que viajan hasta Cuba buscando tratamientos alternativos. También se ha probado que personas con autismo consiguen abrirse a la comunicación y personas con problemas de hiperactividad aprenden a concentrarse”, explica la reconocida coreógrafa sobre el método creado en el Hospital Psiquiátrico de La Habana en la década de los 70s y que recibió la aportación de la directora del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso.

Sobre los resultados que promueven la sanación emocional y el desarrollo de autoestima, Juliana expone que “los movimientos rítmicos y la música clásica lo convierten en una de las formas más agradables de tratamiento”. (“Hemos visto como padres de personas con trastornos mentales y neurológicos afirman ver mejoría y evolución entre las sesiones. De igual forma ocurre con las confinadas en proceso de rehabilitación”, asegura).